Hay un voto disgusto que elige no por lo quiere, sino por lo menos malo y castiga. Sucedió en Estados Unidos y amenaza repetirse en breve y ocurre ahora en Brasil donde la disputa entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva camina a definirse no por la preferencia sino por el caudal del miedo que produce cada uno entre los electores.
Hay un voto disgusto que elige no por lo quiere, sino por lo menos malo y castiga. Sucedió en Estados Unidos y amenaza repetirse en breve y ocurre ahora en Brasil donde la disputa entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva camina a definirse no por la preferencia sino por el caudal del miedo que produce cada uno entre los electores. Hay un voto disgusto que elige no por lo quiere, sino por lo menos malo y castiga. Sucedió en Estados Unidos y amenaza repetirse en breve y ocurre ahora en Brasil donde la disputa entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva camina a definirse no por la preferencia sino por el caudal del miedo que produce cada uno entre los electores.